Qué son los CoCos (bonos convertibles contingentes) bancarios

Trader monitoreando en su teléfono la situación de un banco emisor de bonos convertibles
Idea clave

Qué son los CoCos bancarios y por qué pueden convertirse en acciones cuando menos lo esperas

Un bono que puede dejar de comportarse como tal justo en el peor momento.

No todos los bonos funcionan igual. De hecho, existe un tipo de bono que puede dejar de comportarse como tal en el peor momento posible.

Imagina que inviertes pensando que recibirás intereses periódicos y recuperarás tu dinero al vencimiento. Ahora imagina que, si el banco emisor atraviesa dificultades, ese bono deja de existir y se convierte en acciones… o incluso pierde parte de su valor.

Eso es, en esencia, lo que puede ocurrir con los CoCos, un instrumento financiero que nació tras la crisis de 2008 y que, desde entonces, ha despertado tanto interés como polémica. Aunque suelen ofrecer una rentabilidad superior a la de otros bonos bancarios, también incorporan riesgos que no siempre son evidentes para quienes invierten por primera vez.

Antes de entender los CoCos, hay que mirar al pasado

Durante la crisis financiera de 2008, numerosos bancos necesitaron ayuda pública para evitar su quiebra. Los gobiernos destinaron miles de millones para estabilizar el sistema y proteger a los depositantes. Aquella experiencia dejó una pregunta sobre la mesa: ¿quién debería asumir las pérdidas si un banco vuelve a tener problemas?

A partir de ese momento, los reguladores impulsaron nuevas medidas para reforzar la solvencia de las entidades financieras. Una de ellas fue la creación de los bonos convertibles contingentes, conocidos popularmente como CoCos: si un banco atraviesa una situación crítica, parte del coste debe recaer sobre determinados inversionistas antes de recurrir al dinero de los contribuyentes.

¿Cómo funciona un CoCo?

Mientras el banco mantiene una situación financiera saludable, un CoCo se parece bastante a un bono tradicional: el inversionista presta dinero a la entidad y recibe intereses periódicos. Pero estos bonos incorporan una condición especial: si el banco incumple ciertos niveles mínimos de capital o se produce un evento definido en el contrato, el CoCo puede activarse automáticamente.

Así cambia el riesgo
Banco con buena salud financiera El CoCo funciona como un bono El banco pierde fortaleza financiera Se activa la cláusula de conversión Se convierte en acciones Reduce parte de su valor

El comportamiento del bono depende directamente de la situación financiera del banco: mientras todo va bien, funciona como deuda; cuando el capital cae por debajo del umbral, la cláusula se activa.

¿Por qué pagan intereses más altos?

La respuesta es bastante lógica: cuando una inversión implica más incertidumbre, los inversionistas suelen exigir una mayor compensación. Los CoCos incorporan un riesgo adicional que no existe en la mayoría de los bonos tradicionales: la posibilidad de dejar de ser deuda y transformarse en otro tipo de activo. Por ese motivo, los bancos suelen ofrecer cupones más atractivos para captar compradores.

Sin embargo, conviene recordar una regla básica de las inversiones: una rentabilidad superior casi siempre implica asumir un riesgo superior.

Un caso que puso a los CoCos en el centro del debate

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En 2023, la crisis de Credit Suisse volvió a situar estos instrumentos bajo los focos. Como parte del rescate del banco, determinados bonos CoCos fueron amortizados completamente, generando pérdidas para sus tenedores. Lo llamativo fue que algunos accionistas conservaron parte del valor de sus participaciones mientras ciertos inversionistas en CoCos perdieron toda su inversión — un episodio que reavivó el debate sobre el orden en que estos instrumentos absorben las pérdidas durante una crisis bancaria.

Línea de tiempo
2008

Crisis financiera mundial: numerosos bancos requieren rescates públicos.

2010–2013

Se refuerza la regulación bancaria y los bancos comienzan a emitir CoCos como mecanismo de absorción de pérdidas.

2023

El caso Credit Suisse devuelve a los CoCos a los titulares de todo el mundo.

¿Quién suele invertir en ellos?

Aunque cualquier inversionista puede acceder a este tipo de productos en determinados mercados, sus principales compradores suelen ser fondos de inversión, aseguradoras y grandes instituciones financieras. Analizar un CoCo requiere estudiar mucho más que el tipo de interés ofrecido: también es necesario evaluar la fortaleza del banco, las condiciones específicas del contrato y las circunstancias que activarían la conversión.

No todos los CoCos funcionan exactamente igual. Dos emisiones pueden pertenecer al mismo sector y ofrecer rentabilidades parecidas, pero establecer reglas completamente diferentes sobre cuándo y cómo se produce la conversión o la reducción del capital.

Lo que conviene revisar antes de invertir

Antes de dejarte atraer por un cupón elevado, toca cada tarjeta para revisar estas preguntas:

Revisa el folleto de emisión: cada CoCo define su propio umbral de capital y su propio evento de activación.
La fortaleza del emisor es más determinante en un CoCo que en un bono tradicional, precisamente por el mecanismo de conversión.
Podrías recibir acciones, ver reducido el capital, o incluso perder la inversión por completo, según las condiciones del contrato.
Si la respuesta es no, un CoCo probablemente no encaja con tu perfil de riesgo actual.

Los CoCos bancarios surgieron con un objetivo claro: fortalecer el sistema financiero después de una de las mayores crisis de la historia reciente. Para lograrlo, incorporaron un mecanismo poco habitual que permite absorber pérdidas cuando un banco necesita reforzar su capital, lo que los convierte en instrumentos muy distintos de la renta fija clásica.

En el mundo de las finanzas, los nombres pueden resultar engañosos. Los CoCos se presentan como bonos, pero cuando las cosas se complican pueden comportarse de una forma completamente diferente. Y entender esa diferencia es, probablemente, la decisión más importante antes de invertir en ellos.

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